martes, 31 de agosto de 2010
miércoles, 25 de agosto de 2010
Damas Chinas- Mario Bellatin

Un poco por inercia sigo adquiriendo la colección que saca Página 12 titulada "Los 40 de Anagrama". Algunos autores resultaron un fiasco, pero hay también muchas cosas que resultan interesantes. Parece ser una jugada inteligente porque de esta manera los que consumimos literatura, y nos encontramos ávidos de conocer autores nuevos, encontramos una reseña de lo que puede ser el universo literario de algún desconocido (para nosotros) autor.
Una persona poco feliz, estas vacaciones en Uruguay, me recomendó este autor, a saber Mario Bellatin. Ciertas circunstancias hicieron que desdeñara de este consejo, no porque la persona en cuestión no fuese proclive a tener lecturas interesantes, sino más bien porque me causaba muchísima antipatía. Nuevamente, hace poco, una persona mucho más querida y respetada por mi, me comentó que había leído Damas chinas y que le había encantado. Lo poco que me comentó acerca del argumento y de los personajes me interesó.
Con este libro me pasó algo similar a lo que me produce la literatura de Bolaño: es hipnótico, adictivo; a uno le da la sensación de que no pasan cosas muy extraordinarias, pero tal vez esta honestidad del narrador, su escepticismo, los hechos narrados a medias ( en esto es muy Bolaño) nos hace necesitar continuar hasta el final sin apartar la mirada a riesgo de pasarnos de parada o estación si es que nos encontramos viajando.
El libro se encuentra dividido en dos partes. La primera parte está narrada en primera persona y trata de un ginecólogo que realiza sus actividades con cierto profesionalismo alcanzando cierta estabilidad económica. Este se encuentra casado y tiene dos hijos, uno de los cuales (con el que casi no tiene relación y con el que apenas habla) parece muy perturbado y envuelto en un torbellino de situaciones conflictivas y un poco oscuras. Por otro lado este exitoso ginecólogo contrasta esta vida de profesionalismo, en donde se relaciona a diario con mujeres de una manera estrictamente médica, con la concurrencia a prostíbulos y casas de masaje.
La última parte del libro es la narración (pero contada por nuestro protagonista) de un niño que acompaña a su madre periódicamente al consultorio del ginecólogo y con el que éste entabla una conversación en la sala de espera. Es una situación muy rara- se llama la atención varias veces a una forma anormal que tenía la cabeza de este niño de poca edad- y la narración resulta en cierto punto soporífera e hilarante, con escasa relación a lo que se venía desarrollando. Casi que resulta como un sueño.
Sin desperdicios, lo recomiendo con fervor!
Una persona poco feliz, estas vacaciones en Uruguay, me recomendó este autor, a saber Mario Bellatin. Ciertas circunstancias hicieron que desdeñara de este consejo, no porque la persona en cuestión no fuese proclive a tener lecturas interesantes, sino más bien porque me causaba muchísima antipatía. Nuevamente, hace poco, una persona mucho más querida y respetada por mi, me comentó que había leído Damas chinas y que le había encantado. Lo poco que me comentó acerca del argumento y de los personajes me interesó.
Con este libro me pasó algo similar a lo que me produce la literatura de Bolaño: es hipnótico, adictivo; a uno le da la sensación de que no pasan cosas muy extraordinarias, pero tal vez esta honestidad del narrador, su escepticismo, los hechos narrados a medias ( en esto es muy Bolaño) nos hace necesitar continuar hasta el final sin apartar la mirada a riesgo de pasarnos de parada o estación si es que nos encontramos viajando.
El libro se encuentra dividido en dos partes. La primera parte está narrada en primera persona y trata de un ginecólogo que realiza sus actividades con cierto profesionalismo alcanzando cierta estabilidad económica. Este se encuentra casado y tiene dos hijos, uno de los cuales (con el que casi no tiene relación y con el que apenas habla) parece muy perturbado y envuelto en un torbellino de situaciones conflictivas y un poco oscuras. Por otro lado este exitoso ginecólogo contrasta esta vida de profesionalismo, en donde se relaciona a diario con mujeres de una manera estrictamente médica, con la concurrencia a prostíbulos y casas de masaje.
La última parte del libro es la narración (pero contada por nuestro protagonista) de un niño que acompaña a su madre periódicamente al consultorio del ginecólogo y con el que éste entabla una conversación en la sala de espera. Es una situación muy rara- se llama la atención varias veces a una forma anormal que tenía la cabeza de este niño de poca edad- y la narración resulta en cierto punto soporífera e hilarante, con escasa relación a lo que se venía desarrollando. Casi que resulta como un sueño.
Sin desperdicios, lo recomiendo con fervor!
martes, 10 de agosto de 2010
jueves, 29 de julio de 2010
sábado, 24 de julio de 2010
Apocalypse Now Redux

Hace un tiempo en un ciclo de Cine en el Rojas http://giuliettadelosespiritus.blogspot.com/search/label/Blade%20Runner gané una copia de Apocalyse Now Reduxe.
Por supuesto que de más niña había leído El Corazón de las Tinieblas, novela en la que se basa la película de Coppola y, si bien no la tengo muy fresca en la memoria, recuerdo que me había gustado bastante. Volver a ver esta película me hizo valorar en justa medida su naturaleza.
Breve introducción:
La película se estrenó en 1979 y el guión está basado en El Corazón de las Tinieblas. Si bien la novela Conrad sitúa su marco geográfico en África, la versión cinematográfica de Coppola traslada la tensión de los acontecimientos a la zona de Vietnam- Camboya (que resulta ser el destino final). Como ya todos saben en esa película actúa de manera extraordinaria Robert Duvall, Marlon Brando y hay pequeño papelillo para Harrison Ford.
El capitan Willard (Robert Duvall) es un hombre que aparentemente se encuentra en un estado de desasosiego muy grave. Ha sufrido los tormentos de la guerra que dejaron secuelas importantes en su matrimonio y en su vida en general. Da la impresión de que "quiere una misión" porque a esta altura aceptaría cualquier cosa muy a lo Rimbaud " (...) No sabes a donde te diriges ni por qué, de modo que entra en todas partes, responde a todo, nadie puede matarte porque eres un cadáver(...)" Finalmente golpean a la decadente habitación de hotel en la que se hospeda y le dan las instrucciones para que se reuna con quienes se encargarán de transmitirle su misión. Dicha misión consiste en darle muerte al coronel Kurtz, quien "ha perdido la razón" y se ha convertido en una especie de dios para los nativos de la jungla. Se trata de un hombre con una trayectoria excelente que pudo haber obtenido ascensos importantes pero que una vez que hubo aterrizado en Camboya, actuó por su cuenta cortando vinculación con el ejército. Willard acepta la misión (parece ser que había estado con la CIA y que era una suerte de mercenario) no sin sufrir conflictos internos, ya que si bien había matado muchas veces, nunca había matado a un norteamericano(¿?). En el transcurso del viaje, a bordo de un barquito junto con una tripulación joven, Willard comienza a leer archivos sobre el coronel Kurtz y de a poco se va acrecentando la admiración por este hombre. Hay un momento de comicidad en la solemnidad de toda la película. El coronel Kilgore que resulta ser un chiflado. Tienen que dirigirse hasta cierto lugar y el tipo aprovecha para ir a surfear. Manda a dos de sus soldados a surfear (en un mar bellísimo) entre las balas y las dinamitas, que según él era un lugar seguro. El itinerario a bordo no se desarrollará sin inconvenientes, la característica central es la negligencia, la imprudencia y una suerte de incredulidad por parte de esos jóvenes soldados que lo acompañan. Aquí podrá establecerse una comparación en este sentido con Nacidos para matar de Kubrik, una película muy superior a ésta, a mi modo de ver. Ahí también se ve una ineptitud y una ingenuidad en los soldados norteamericanos. De todas maneras se me vienen a la cabeza muchas películas bélicas en la que los soldados yankis se caracterizan por dicha estupidez. La realidad registrada en videos lo confirma de un modo espeluznante.
Finalmente llegan a destino y allí se establece un cara a cara con el coronel Kurtz.
Ahí reside un poco mi desilusión. Después de tanto viaje y misterio - la novela también genera un ambiente bastente espeso, ese es el mérito de Conrad entre muchas cosas- este coronel tampoco es la gran cosa. Me da un poco de bronca ese fotógrafo (que en la novela no es un fotógrafo) que habla de Kurtz como si se tratara de un Buda, de un gran sabio. Lo único que nos dice este hombre es que "no hay que ser hipócritas", que " hay que ser moral, pero hay que saber cuando tener la fuerza para matar" y boludeces por el estilo. Realmente la adoración por este tipo no se sostiene. Por otro lado, los nativos pintados con harina quedan relegados a una posición inofensiva, casi reducidos a la animalidad (en el sentido de "no entienden").
De más está decir que es una gran película, artísticamente, cinamatográficamente, es hermosa, la banda sonora, las actuaciones. De todas manera se escribió bastante sobre esta película, hay quienes ven un mensaje sobre la ética de la guerra, otros que ven una posición anti establishment, Etc. Yo encontré algo, un poquito de eso, lo políticamente aceptable y además un gran despliegue artístico, pero nada más.
Por supuesto que de más niña había leído El Corazón de las Tinieblas, novela en la que se basa la película de Coppola y, si bien no la tengo muy fresca en la memoria, recuerdo que me había gustado bastante. Volver a ver esta película me hizo valorar en justa medida su naturaleza.
Breve introducción:
La película se estrenó en 1979 y el guión está basado en El Corazón de las Tinieblas. Si bien la novela Conrad sitúa su marco geográfico en África, la versión cinematográfica de Coppola traslada la tensión de los acontecimientos a la zona de Vietnam- Camboya (que resulta ser el destino final). Como ya todos saben en esa película actúa de manera extraordinaria Robert Duvall, Marlon Brando y hay pequeño papelillo para Harrison Ford.
El capitan Willard (Robert Duvall) es un hombre que aparentemente se encuentra en un estado de desasosiego muy grave. Ha sufrido los tormentos de la guerra que dejaron secuelas importantes en su matrimonio y en su vida en general. Da la impresión de que "quiere una misión" porque a esta altura aceptaría cualquier cosa muy a lo Rimbaud " (...) No sabes a donde te diriges ni por qué, de modo que entra en todas partes, responde a todo, nadie puede matarte porque eres un cadáver(...)" Finalmente golpean a la decadente habitación de hotel en la que se hospeda y le dan las instrucciones para que se reuna con quienes se encargarán de transmitirle su misión. Dicha misión consiste en darle muerte al coronel Kurtz, quien "ha perdido la razón" y se ha convertido en una especie de dios para los nativos de la jungla. Se trata de un hombre con una trayectoria excelente que pudo haber obtenido ascensos importantes pero que una vez que hubo aterrizado en Camboya, actuó por su cuenta cortando vinculación con el ejército. Willard acepta la misión (parece ser que había estado con la CIA y que era una suerte de mercenario) no sin sufrir conflictos internos, ya que si bien había matado muchas veces, nunca había matado a un norteamericano(¿?). En el transcurso del viaje, a bordo de un barquito junto con una tripulación joven, Willard comienza a leer archivos sobre el coronel Kurtz y de a poco se va acrecentando la admiración por este hombre. Hay un momento de comicidad en la solemnidad de toda la película. El coronel Kilgore que resulta ser un chiflado. Tienen que dirigirse hasta cierto lugar y el tipo aprovecha para ir a surfear. Manda a dos de sus soldados a surfear (en un mar bellísimo) entre las balas y las dinamitas, que según él era un lugar seguro. El itinerario a bordo no se desarrollará sin inconvenientes, la característica central es la negligencia, la imprudencia y una suerte de incredulidad por parte de esos jóvenes soldados que lo acompañan. Aquí podrá establecerse una comparación en este sentido con Nacidos para matar de Kubrik, una película muy superior a ésta, a mi modo de ver. Ahí también se ve una ineptitud y una ingenuidad en los soldados norteamericanos. De todas maneras se me vienen a la cabeza muchas películas bélicas en la que los soldados yankis se caracterizan por dicha estupidez. La realidad registrada en videos lo confirma de un modo espeluznante.
Finalmente llegan a destino y allí se establece un cara a cara con el coronel Kurtz.
Ahí reside un poco mi desilusión. Después de tanto viaje y misterio - la novela también genera un ambiente bastente espeso, ese es el mérito de Conrad entre muchas cosas- este coronel tampoco es la gran cosa. Me da un poco de bronca ese fotógrafo (que en la novela no es un fotógrafo) que habla de Kurtz como si se tratara de un Buda, de un gran sabio. Lo único que nos dice este hombre es que "no hay que ser hipócritas", que " hay que ser moral, pero hay que saber cuando tener la fuerza para matar" y boludeces por el estilo. Realmente la adoración por este tipo no se sostiene. Por otro lado, los nativos pintados con harina quedan relegados a una posición inofensiva, casi reducidos a la animalidad (en el sentido de "no entienden").
De más está decir que es una gran película, artísticamente, cinamatográficamente, es hermosa, la banda sonora, las actuaciones. De todas manera se escribió bastante sobre esta película, hay quienes ven un mensaje sobre la ética de la guerra, otros que ven una posición anti establishment, Etc. Yo encontré algo, un poquito de eso, lo políticamente aceptable y además un gran despliegue artístico, pero nada más.
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jueves, 22 de julio de 2010
Fando y Lis - Que Bonito es un Entierro-Jodorowsky
Esta es una película que Patricio, mi amigo, me recomendó hace mucho tiempo. Yo no sabía ni quién era Jodorowsky, aparentemente hacía algo parecido a Fellini que si me gustaba mucho. No recuerdo si dijo que la película le recondaba a mí o a Giulietta de los espíritus.
miércoles, 21 de julio de 2010
Todos alguna vez nos enamoramos de PJ Harvey
I'm coming up man-sized
Skinned alive
I want to fit
I've got to get
Man-sized
I'm heading on
Handsome
Got my leather boots on
Got my girl and she's a wow
I cast my iron knickers down
Man-sized no need to shout
Can you hear, can you hear me now?
I'm man-sized
Man-sized
I'll measure time
I'll measure height
I'll calculate
My birthrite
Good Lord I'm big
I'm heading on
Man-size
Got my leather boots on
Got my girl and she's a wow
I cast my iron knickers down
Man-sized no need to shout
Can you hear, can you hear me now?
My babe looking cool and neat
I'm pretty sure good enough to eat
Man-size no need to shout
Let it all, let it all hang out
I'm man-size
Man-size [X7]
Silence my lady head
Get girl out of my head
Douse hair with gasoline
Set it light and set it free
Silence my lady head
Get girl out of my head
Douse hair with gasoline
Set it light and set it free
Nick Cave & The Bad Seeds - Do You Love Me? (Live on Jools Holland)
I found her on a night of fire and noise
Wild bells rang in a wild sky
I knew from that moment on
I'll love her till the day that I died
And I kissed away a thousand tears
My lady of the Various Sorrows
Some begged, some borowed, some stolen
Some kept safe for tomorrow
On and endless night, silver star spangled
The bells from the chapel went jingle-jangle
Do you love me? Do you love me?
Do you love me? Do you love me?
Do you love me? Do you love me?
Do you love me? Like I love you?
She was given to me to put things right
And I stacked all my accomplishments beside her
Still I seemed so obselete and small
I found God and all His devils inside her
In my bed she cast the blizzard out
A mock sun blazed upon her head
So completely filled with light she was
Her shadow fanged and hairy and mad
Our love-lines grew hopelessly tangled
And the bells from the chapel went jingle-jangle
Do you love me? Do you love me?
Do you love me? Do you love me?
Do you love me? Do you love me?
Do you love me? Like I love you?
She had a heartful of love and devotion
She had a mindful of tyranny and terror
Well, I try, I do, I really try
But I just err, baby, I do, I error
So come find me, my darling one
I'm down to the grounds, the very dregs
Ah, here she comes, blocking the sun
Blood running down the inside of her legs
The moon in the sky is battered and mangled
bAnd the bells from the chapel go jingle-jangle
Do you love me? Do you love me?
Do you love me? Do you love me?
Do you love me? Do you love me?
Do you love me? Like I love you?
All things move toward their end
I knew before I met her that I would lose her
I swear I made every effort to be good to her
I made every effort not to abuse her
Crazy bracelets on her wrists and her ankles
And the bells from the chapel go jingle-jangle
Do you love me? Do you love me?
Do you love me? Do you love me?
Do you love me? Do you love me?
Do you love me? Like I love you?
martes, 20 de julio de 2010
Sobre vegetarianismo: J. M. Coetzee- Elizabeth Costello
Hace tiempo leí un libro genial. Trata de una escritora australiana, a saber Elizabeth Costello, que realiza una serie de viajes y conferencias acerca de sus obras. El libro gira en torno la sexualidad de esta mujer, el vegetarianismo, (bien ahí!) sobre Joyce, y claro... varios temas literarios.
Lo recomiendo fervorosamente.
Una parte del libro que me gustó:
Estar vivo es ser un alma con vida. Un animal, y todos somos animales, es una alma encarnada. Esto es precisamente lo que Descartes vio y, por sus propias razones, eligió negar. Un animal vive, dijo Descartes, igual que una máquina. Un animal no es más que el mecanismo que lo constituye. Si tiene alma, la tiene del mismo modo que una máquina tiene una batería: para darle la chispa que la pone en funcionamiento. Pero el animal no es un alma encarnada, y la cualidad de su ser no es el goce.
"Cogito, ergo sum "es otra de sus frases famosas. Se trata de una fórmula que siempre me ha incomodado. Implica que un ser vivo que no haga lo que nosotros llamamos pensar viene a ser de segunda clase. Al hecho de pensar, al raciocinio, le opongo la plenitud, la encarnación, la sensación de ser. No la conciencia de uno mismo como una especie de máquina fantasmal pensante que lleva a cabo razonamientos, sino al contrario, la sensación, una sensación fuertemente activa, de ser un cuerpo con miembros que se extienden en el espacio, que están vivos para el mundo. Esta plenitud contrasta severamente con el estado clave de Descartes, que da una sensación de vacío: la sensación de guisante rodando dentro de una concha.
La plenitud de ser es un estado difícil de sostener cuando se está encerrado. Estar encerrado en una cárcel es la forma de castigo que prefiere occidente y que hace lo imposible para imponer al resto del mundo mediante la condena de otras formas de castigo (el apaleamiento, la tortura, la mutilación, la ejecución) igual de crueles y antinaturales. ¿Qué nos sugiere eso sobre nosotros mismos? A mí me sugiere que la libertad del cuerpo para moverse en el espacio es colocada en el punto de mira como el estado en que la razón puede dañar el ser ajeno de forma más dolorosa y eficaz. Y ciertamente es en la criaturas menos capacitadas para soportar el encierro (criaturas que se ajustan menos a la imagen cartesiana del guisante encerrado en una concha, al que le da igual que lo encierren otra vez) donde vemos sus efectos más devastadores: en los zoos, en los laboratorios y en las instituciones donde no hay lugar para el flujo de goce que deriva de vivir no en un cuerpo ni como un cuerpo, sino del mero hecho de vivir como ser encarnado.
La pregunta sería; ¿tenenos algo en común (razón, autoconciencia, alma) con el resto de los animales? (Con el corolario de que, de no ser así, entonces tenemos derecho a tratarlos como queramos, a encarcelarlos, a matarlos y a deshonrar sus cadáveres.) Regreso a los campos de exterminio. El horror específico de los campos, el horror que nos convence de que lo que pasó allí fue un crimen contra la humanidad, no es que los asesinos trataran a sus víctimas como a piojos a pesar de que compartían con ellas la condición humana. Eso también es abstracto. El horror es que los asesinos se negaran a pensarse a sí mismos en el lugar de sus víctimas, igual que el resto del mundo. La gente dijo:" Son ellos los que pasan en esos vagones de ganado". La gente no dijo: "Soy yo el que estoy en el vagón del ganado"(...)
En otras palabras, cerraron los corazones. El corazón es la sede de una facultad, la compasión, que aveces nos permite compartir el ser ajeno. La compasión tiene todo que ver con el sujeto y muy poco con el objeto, con el "otro", como vemos de inmediato cuando pensamos en el objeto no como un murciélago ("¿Puedo compartir el ser de un murciélago?), sino como otro ser humano. Hay gente que tiene la capacidad de imaginarse como otra persona y hay gente que no la tiene ( cuando esa carencia es extrema, los llamamos psicópatas). Y hay gente que tiene esa capacidad pero decide no ponerla en práctica.
Una parte del libro que me gustó:
Estar vivo es ser un alma con vida. Un animal, y todos somos animales, es una alma encarnada. Esto es precisamente lo que Descartes vio y, por sus propias razones, eligió negar. Un animal vive, dijo Descartes, igual que una máquina. Un animal no es más que el mecanismo que lo constituye. Si tiene alma, la tiene del mismo modo que una máquina tiene una batería: para darle la chispa que la pone en funcionamiento. Pero el animal no es un alma encarnada, y la cualidad de su ser no es el goce.
"Cogito, ergo sum "es otra de sus frases famosas. Se trata de una fórmula que siempre me ha incomodado. Implica que un ser vivo que no haga lo que nosotros llamamos pensar viene a ser de segunda clase. Al hecho de pensar, al raciocinio, le opongo la plenitud, la encarnación, la sensación de ser. No la conciencia de uno mismo como una especie de máquina fantasmal pensante que lleva a cabo razonamientos, sino al contrario, la sensación, una sensación fuertemente activa, de ser un cuerpo con miembros que se extienden en el espacio, que están vivos para el mundo. Esta plenitud contrasta severamente con el estado clave de Descartes, que da una sensación de vacío: la sensación de guisante rodando dentro de una concha.
La plenitud de ser es un estado difícil de sostener cuando se está encerrado. Estar encerrado en una cárcel es la forma de castigo que prefiere occidente y que hace lo imposible para imponer al resto del mundo mediante la condena de otras formas de castigo (el apaleamiento, la tortura, la mutilación, la ejecución) igual de crueles y antinaturales. ¿Qué nos sugiere eso sobre nosotros mismos? A mí me sugiere que la libertad del cuerpo para moverse en el espacio es colocada en el punto de mira como el estado en que la razón puede dañar el ser ajeno de forma más dolorosa y eficaz. Y ciertamente es en la criaturas menos capacitadas para soportar el encierro (criaturas que se ajustan menos a la imagen cartesiana del guisante encerrado en una concha, al que le da igual que lo encierren otra vez) donde vemos sus efectos más devastadores: en los zoos, en los laboratorios y en las instituciones donde no hay lugar para el flujo de goce que deriva de vivir no en un cuerpo ni como un cuerpo, sino del mero hecho de vivir como ser encarnado.
La pregunta sería; ¿tenenos algo en común (razón, autoconciencia, alma) con el resto de los animales? (Con el corolario de que, de no ser así, entonces tenemos derecho a tratarlos como queramos, a encarcelarlos, a matarlos y a deshonrar sus cadáveres.) Regreso a los campos de exterminio. El horror específico de los campos, el horror que nos convence de que lo que pasó allí fue un crimen contra la humanidad, no es que los asesinos trataran a sus víctimas como a piojos a pesar de que compartían con ellas la condición humana. Eso también es abstracto. El horror es que los asesinos se negaran a pensarse a sí mismos en el lugar de sus víctimas, igual que el resto del mundo. La gente dijo:" Son ellos los que pasan en esos vagones de ganado". La gente no dijo: "Soy yo el que estoy en el vagón del ganado"(...)
En otras palabras, cerraron los corazones. El corazón es la sede de una facultad, la compasión, que aveces nos permite compartir el ser ajeno. La compasión tiene todo que ver con el sujeto y muy poco con el objeto, con el "otro", como vemos de inmediato cuando pensamos en el objeto no como un murciélago ("¿Puedo compartir el ser de un murciélago?), sino como otro ser humano. Hay gente que tiene la capacidad de imaginarse como otra persona y hay gente que no la tiene ( cuando esa carencia es extrema, los llamamos psicópatas). Y hay gente que tiene esa capacidad pero decide no ponerla en práctica.
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martes, 13 de julio de 2010
Viene Pixies a la Argentina

La mítica banda americana Pixies anunció su presentación en la Argentina. La banda está formada por Black Francis, Kim Deal, Joey Santiago y Dave Lovering, y en el 2004 volvieron a los escenarios después de un parate de once años.
La influencia de Pixies en el rock alternativo de los últimos veinte años es muy destacada. Con su música se ganaron la admiración de otros artistas, como U2, David Bowie, Radiohead, Arcade Fire, Weezer o Kurt Cobain, quien en 1994 reconoció en una entrevista que la música de Pixies había sido la fuente de inspiración del tema que llevó a Nirvana a la fama: "Smells Like Teen Spirit".
Pixies se formó en Boston en 1986 y al año siguiente editó su primer EP, titulado "Come On Pilgrim". A partir de allí, la banda publicó cuatro discos de estudio en un período de cuatro años: Surfer Rosa (1988), Doolittle (1989), Bossanova (1990) y Trompe le Monde (1991).
Biografía de Pixies
La historia de Pixies comenzó en 1986; los fundadores fueron Black Francis y Joey Santiago (el bajista Kim Deal y el baterista David Lovering se les unirían poco después). El nombre surgió cuando Joey tomó un diccionario y escogió al azar una palabra: Pixie; le gustó que significara "pequeño elfo malicioso". El resto del grupo aceptó la sugerencia.
Aunque al principio se nombraron Pixies In Panoply, al final se quedaron con la palabra original en plural: Pixies. En abril de 1989 sacaron el disco Doolittle, cuyos poderosos temas "Here Comes Your Man", "Monkey Gone to Heaven" y "Debaser" convirtieron a la banda en objeto de culto.
La película "Un perro andaluz" del cineasta español Luis Buñuel fue la inspiración de "Debaser". El segundo sencillo fue "Here Comes Your Man", que sin duda es una de las canciones más representativas de Pixies y que los dio a conocer en el mundo entero (tal vez porque es muy fácil de escuchar; demasiado pop para ser underground, como criticarían algunos).
Por su parte, "Monkey Gone to Heaven" combina una preocupación por el medio ambiente con un toque de numerología bíblica; además fue el primer tema de Pixies que tuvo músicos invitados: los chelistas Arthur Fiacco y Ann Rorich y los violinistas Karen Karlsrud y Corine Metter. Gran parte de la influencia y de la importancia que tiene Pixies en la música, sobre todo en el llamado rock alternativo, está cifrado en Doolittle. No en vano este álbum se ganó el reconocimiento tanto de la crítica como del público.
Para demostrarlo, las altas ventas consiguieron un Disco de Oro en noviembre de 1995. Ocho años después, en 2003, la revista Rolling Stone lo colocó en el puesto 226 de su lista de los "500 discos más grandes de todos los tiempos". Y la publicación Q Magazine, por su parte, lo incluyó entre los 100 mejores discos de la historia.
Las malas relaciones entre Kim Deal y Black Francis terminaron rompiendo el grupo. Francis se rebautizaría como Frank Black y daría inicio a su carrera solista, comenzada con su disco homónimo, "Frank Black" (1993), en donde versionaba a los Beach Boys con "Hang on to your ego". Posteriormente llegarían trabajos como "Teenage of the year" (1994), "The Cult of Ray" (1996), y sus diversas publicaciones con The Catholics. Por su parte, Kim Deal proseguiría su trayectoria con The Breeders, y Joey Santiago y David Lovering formaron The Martinis, banda en la cual también se encontraba la futura esposa de Santiago, Linda Mallari.
Tras más de diez años de ruptura, la legendaria y esencial formación Pixies, se volvería a reunir en el año 2004 para actuar en vivo. Se presentaron en diversos festivales y escenario del mundo, grabaron un DVD (Pixies sell out) para que el mundo viviera de nuevo la magia del cuarteto, y volvieron a hacer historia y agregaron a su discografía el material Wave of mutilation: best of Pixies (2004) y Minotaur (2009), este último una colección con todos sus discos acompañados de un DVD que incluye un show en vivo grabado en 1991, además de todos sus videos.
Sus discos, Come On Pilgrim, Surfer Rosa, Doolittle, Bossanova y Trompe le Monde son todos considerados clásicos del llamado movimiento rock alternativo. Por todo lo anterior y para celebrar la buena música que sólo el peculiar estilo de Pixies es capaz de engendrar, el 06 de octubre es la cita con Black Francis (voz y guitarra), Joey Santiago (guitarra), Kim Deal (voz y bajo) y David Lovering (batería) que debutarán en Buenos Aires.
Tomado de http://www.tn.com.ar/2010/07/12/espectaculos/02204991.html
domingo, 11 de julio de 2010
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